Toyota, un grande con problemas
3 03 2008
Desde hace ya tiempo, todos mis lectores sabéis de mis reticencias hacia los equipos nipones, Honda y Toyota, que desperdician sus recursos económicos de manera incontrolada. El caso más flagrante es sin duda el de Toyota.
Toyota en su historia automovilística destacó en el Mundial de Rallies cuando prácticamente hizo un “llegó, vió y venció”, después de esto se hundió cuando la FIA les pilló haciendo trampas. Al olivdarse de los Rallies decidieron emprender carrera en la F1. El proyecto se inició mucho antes de su debut en donde se tuvo en el año 2000 toda una temporada un GT de Toyota equipado con el futuro motor del equipo y en 2001 se construyó el primer monoplaza pero no se participó en el mundial pues se pensó que sería mas adecuado dedicar una temporada a su desarrollo. Este planteamiento asustó a más de uno, los más optimistas creían que de esta manera se iba a conseguir un equipo muy competitivo.
Durante el 2001 Allan Mc Nish y el ex-Ferrari y ex-Sauber Mika Salo exprimieron aquel primer monoplaza para crear un coche competitivo en vistas a 2002. Hasta aquí todo bien, pero llegamos a la pretemporada de 2002 y Toyota comete el fallo garrafal número uno de una interminable lista. Se decide que para 2002 los pilotos titulares van a ser los mismos Allan y Mika, es decir un novato que pese a su edad carecía de toda idea de desarrollo de un coche y un Mika Salo siempre a la sombra de pilotos importantes como Eddie Irvine y que su paso por Sauber fue testimonial. El argumento de Toyota es que los volantes titulares se les otorgaron como agradecimiento por su temporada anterior desarrollando el coche. Fantástico ¿desde cuando en la F1 se recompensa a los pilotos su lealtad? Veáse Pedro de la Rosa chupando banquillo. El Toyota necesitaba un lider para marcar la pauta, pero nunca se ha realizado tal criterio. Las sucesivas temporadas en cuanto a la elección de pilotos fue desastrosa, un Cristianno Da Matta llegado de la Cart que poco sabía de F1 y un Oliver Panis que se subió al Toyota por su exiguo paso por McLaren como probador y su experiencia que se reducía a un GP de Montecarlo ganado en 1996 por la lluvia y la lotería pues acabaron 4 coches.
El ansia se despertó en el conjunto nipón y decidieron que la mejor solución era la billetera. Se contrató a Mike Gascoyne ex director técnico de Renault y Jordan a razón de un sueldo anual de 6 millones de €, avión privado y gastos familiares para viajes cubiertos. Mike había conseguido que Frenzten llevará al Jordan a la victoria en dos ocasiones y devolvió el éxito a Renault. Toyota había encontrado a su gurú. Con él llegaron los primeros podios, además prontito en un GP de Malasia, pero Toyota con uno de sus grandes defectos perjudicó enormemente a este genio, él cual se dedicó a hacer uso de su jet privado hasta que lo pusieran en la calle pues el sabía que le iban a echar.
Por la misma regla de billetera se contrató a Ralf Schumacher pensando que bien se podía parecer en algo a su hermano, error. Y muy gordo, que provocó un agujero de 25 millones de euros cada temporada.
¿Cual es ese gran defecto? La bicefalia del equipo. Tomita el director del equipo hasta hace poco gozaba de una supuesta independencia a la hora de decidir. Y si Tomita decidía dar libertad a Gascoyne para hacer y deshacer luego llegaban de Japón sugiriendo que eso no debía ser. Por tanto según la influencia de Tomita o de la cúpula directiva de Japón en cada miembro del equipo, tenemos a un equipo sin un liderazgo claro. Esto provoca que grandes profesionales con sueldos desorbitados anden sin control alguno con el resultado que el proceso de creación del Toyota no fuese todo lo armónico que debería ser. Gascoyne se hartó de que sus ideas no gustarán en Japón y el que no pudiera trabajar de acuerdo a su experiencia sino por los dictámenes de Japón provocó su desinterés en el proyecto, se fue sin remedio pero con la vida solucionada. Así pues el equipo anda dividido en dos bloques cada uno remando para donde puede, y así no hay manera.
Esta temporada no les auguró mejor futuro, pues desde Japón se sigue metiendo demasiado la nariz con eso de que ellos firman los cheques y si por algo no firmó Alonso por esta gente es por su monumental desorden dentro del equipo. Pues ya se lo dijo Trulli en privado: “Amigo, si vienes aquí lo único que vas a ganar es dinero.”
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