Las décimas que aporta Alonso (0,6 segundos)

13 02 2008

Mucho se habla, se ha hablado y se hablará de las aportaciones que hacen los pilotos a los monoplazas. Niki Lauda hace unos años (cuando Jaguar aun existía y Pedro de la Rosa y el excéntrico Eddy Irvine eran sus pilotos) se atrevió a decir que un mono en un F1 lo haría igual de bien que cualquiera pues los F1 se habían convertido en coches teledirigidos.

Tan equivocado estaba que tuvo la valentía de subirse a un Jaguar bastantes años después de su última carrera. Resultado: más trompos que vueltas limpias completadas. Y desde entonces, él y muchos otros piensan que quizá los F1 no son tan teledirigidos como creían.

Pero no hace falta que Lauda se coma sus palabras para demostrar como un piloto puede marcar la diferencia dentro de un monoplaza. Diversos estudios científicos confirman que un piloto de carreras de elite (lo siento chicos no vale si vas a correr a los karts los fines de semana) son personas cuyos reflejos son el doble de rápidos que las de una persona normal ante cualquier situación. Junto con esto su velocidad de coordinación de movimientos es claramente superior a cualquier persona de a pie (alguna estimación suelta que leí hablaba de unas 2,5 veces más rápida).

¿Y todo esto para que sirve? Imaginaos el sueño de muchos de nosotros, pilotar un F1. Aparte del sufrimiento físico que ya detallé en otro post, tendríamos que enfrentarnos a una máquina que va más rápida que nuestro cerebro. Es decir os pongo en situación. Imaginaos en Montmeló segunda recta más larga del mundial (después de China) curva a derechas que sigue a izquierdas, para cuando fuéramos a todo gas por la recta (si es que nos atrevemos) y viéramos el punto de frenada deseado, en el tiempo que decidimos frenar y accionar el freno han pasado varias cosas: primera nos hemos “merendado” la curva pues el tiempo que has dedicado a pensar y decidir pisar el freno la curva se te ha echado encima y segundo, como nos hemos pasado aplastaríamos el freno. Resultados posibles, en la grava, hacer un trompo y si somos capaces de engranar primera continuar y la mejor opción hacerle un plano a las ruedas y la posterior bronca en boxes por habernos cargado un juego nuevo de neumáticos. Genial ¿no?

Al llegar a boxes se te acercaría tu ingeniero, te daría un capón, te enchufaría el portátil al coche y te leería tu “desastrosa” telemetría ¿Qué nos íbamos a encontrar? Probablemente nos dijera que entre que quitamos gas y pisamos el freno han pasado, si somos unos cracks, unos 0,8 segundos. Haced vosotros el cálculo para Barcelona 0,8 segundos por 15 curvas en las que tardamos 0,8 segundos en frenar… da igual estaríamos últimos en la tabla de tiempos.

Bueno pues aquí llega el súper piloto Fernando Alonso y demás profesionales de la F1. Ellos a diferencia de nosotros tienen registros entre gas y freno cercanos a cero. Si, a cero. Y es esa capacidad la que les hace marcar la diferencia. Cada piloto tendrá un desfase obviamente y hay diferencias entre los pilotos, siendo esa mínima diferencia entre pilotos de unos 0,04 segundos a favor, pongamos de Alonso por las 15 curvas que tiene Montmeló… ya os lo digo yo que son 0,6 segundos por vuelta, que añadir al rendimiento del coche solo para empezar, pues un piloto en la trastienda hace mucho en reglajes que no vemos.